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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Aseguran que un croquis señalando enterramientos le costó la vida

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MERCEDES, Uruguay, 28 Dic (UYPRESS) – A Julio Ruperto Martínez "lo mataron por unas simples líneas que me hizo en el cuaderno", dice el amigo del militar uruguayo asesinado.

El asesinato del ex soldado que perteneciera al batallón 13, Julio Ruperto Ramírez, en una isla enfrente a Nueva Palmira ha abierto nuevamente el tema de los crímenes durante la dictadura, de los que este episodio parece ser un capitulo abierto.
Repasemos los antecedentes, donde es de suma importancia la nota aparecida en el diario Acción de Mercedes entrevistando a su amigo López.
La noticia del pasado domingo sobre el asesinato del ex soldado uruguayo Julio Ruperto Ramírez, que revistó en los batallones 13 y 14 y que dejó un croquis sobre enterramientos de desaparecidos, trascendió fronteras y los diarios extranjeros así como las agencias internacionales se interesaron por el caso.
Ramírez, nacido el 10 de agosto de 1952, fue encontrado por Prefectura el 21 de diciembre pasado, a diez kilómetros del lugar donde supuestamente ocurrió el accidente, según indicaron las fuentes. Un amigo del fallecido, de nombre Carlos Ferreyra, hizo la denuncia de que se había caído al agua.
Villa Paranacito, conocida como la Venecia argentina, se ubica en el delta entrerriano. Es un pequeño centro urbano, cabecera del departamento Islas del Ibicuy, ciudad de Gualeguaychú, a 230 km al noroeste de Buenos Aires.
"A Julio lo asesinaron. El capitán Montenegro, de Prefectura Argentina, me dijo que no viera el cadáver porque tenía la cara desfigurada y el pecho abierto y entonces me iba a impresionar demasiado. El cuerpo estaba en Villa Paranacito y lo llevaron a Gualeguaychú. Dijeron que tenía más de una puñalada", contó Luis Ramírez, hermano de Julio.
A su vez, Roberto Martínez, un amigo de la víctima, aseguró que a Ramírez "alguien lo mató o lo mandó a matar" y afirmó que él "estaba decidido a declarar en la Justicia".
Julio Ruperto Ramírez trabajaba en la isla El Sauce, frente a la localidad uruguaya de Nueva Palmira, y vivía en una quinta propiedad de Diego Gómez. Este aseguró que Julio Ramírez no le dijo nada que hiciera sospechar que le podía pasar algo: "Julio no se metía con nadie, era tranquilo”, señaló.
El Diario Acción de Mercedes, Uruguay,  ha profundizado el tema, y ha entrevistado a Juan Carlos Pérez, un sorianense que estuvo con el ex militar, cuyo cuerpo apareciera mutilado en aguas argentinas.
A continuación se transcribe la nota publicada en la edición del 28 de diciembre de 2010 del diario Acción:
«Viajé especialmente para hablar con él en la isla, lo mataron por unas simples líneas que me hizo en el cuaderno»
 «Aquí hay militares y buchones que saben lo que pasó con varios casos de sorianenses pero nadie se preocupa por ello, en cambio hacen parodias»
 «No me ha citado ningún juez, esperé que alguien me llamara, ¿nadie sabe lo que estoy haciendo?»
 «Acá hay gente que ha estado lucrando con el tema de los detenidos desaparecidos»
 «Se acabó el tiempo de la mentira, un día iré ante la comisión de Derechos Humanos de la Junta Departamental para que sepan la verdad»
ACCION en la REGION. Diario Pueblo informó sobre lo ocurrido a partir de la aparición del cuerpo de quien fuera Julio Ruperto Ramírez, soldado en el Batallón 13 de Infantería y en el 14.
Su cuerpo apareció en el río Uruguay con el rostro y el pecho destrozados, sin un brazo y un corte en el abdomen.
Trabajaba en explotación agropecuaria en isla El Sauce, del río Uruguay, frente a Nueva Palmira.
Muchas especulaciones se han tejido a partir de la aparición del cuerpo y en medio de ellas surge que un mercedario estuvo con él y recibió croquis del lugar donde estarían los enterramientos en el Batallón 13.
ACCION, que ha venido siguiendo esta temática con seriedad e información de primera mano, conocía de meses atrás que JUAN CARLOS PEREZ QUIÑONES, ex soldado del batallón Asencio, en su tarea por descubrir lo ocurrido con varias personas detenidas desaparecidas había estado con Ramírez, pero ello se mantenía en reserva y por ello no lo insertamos, a pedido del propio Pérez.
Anoche ACCION dialogó con este sorianense quien recordó, «en anterior ocasión en que dialogamos les comenté que había un testigo que tenía importante información, él estuvo en el Batallón 13 y me hizo el croquis de dónde estaba ubicada cada repartición dentro del predio del cuartel, por esto lo mataron, por unas simples rayas mataron a un hombre.
A los hermanos no le dejaron ver el cuerpo, algunos dijeron que se había golpeado en el pontón, se mutiló un brazo, desfiguró la cara, con un golpe en el pontón, ¿por qué no le permitieron ver el cuerpo a los hermanos? Ahora el cuerpo está en Gualeguaychú a la espera de reanudarse la actividad judicial para hacer la autopsia».
Pérez rememora que viajó especialmente, luego de varios intentos fallidos, «en una embarcación con el dueño de ésta y otra persona de la zona, estaba en la isla El Sauce, frente a Nueva Palmira.
Lo que nos interesaba conocer era dónde se ubicaba el frontón, porque en el 13 hubo modificaciones, él lo ubicó inmediatamente en el dibujo, inclusive marcó el cambio de orientación de la cancha.
Recordemos que allí se realizó la Operación Zanahoria, en la que exhumaron todos los cuerpos enterrados en determinado lugar, dejando allí una radio que fue lo que encontró el equipo de antropólogos; ahora hay nuevas construcciones en el sitio».
Del diálogo mantenido con Ramírez, Pérez explicó sobre el croquis que le realizara el difunto, «en una calle que está aquí (sobre el sector izquierdo del predio), se construyó el 15, que está al fondo del 13, que fue el del grupo antiterrorista y se formó entre 1978 y 1979. Gente conocida mía trabajó allí en la parte de cimientos y cuando fueron a llenar los cimientos a todos los milicos nuevos les dieron libre y lo llenaron los del grupo antiterrorista, durante la Operación Zanahoria. Allí hay restos y otros fueron incinerados y tirados al mar.
Cuando regresaron los milicos nuevos, se encontraron con tierra removida y los cimientos tapados, todo el largo del 15 lo llenaron en dos días».
En la oportunidad, ACCION consultó a Pérez sobre vinculaciones militares en esta zona y la relación con detenidos desaparecidos sorianenses, «choferes de acá, entre ellos un soldado que vivía en el barrio Treinta y Tres. Eran primos, trabajaban en el 13, uno era chofer, encargado de llevar los detenidos de la Casona al 13, es de Mercedes y acá hay otro militar que respondía al grupo de Nino Gavazzo.
Aquí en Mercedes tenemos gente que posee información pero no se ha hecho nada, más, entiendo que muchos han estado haciendo parodias en lugar de hacer las cosas en serio».
Fue crítico con actividades que se han llevado a cabo por estos lares. «Están jugando con la sensibilidad de familiares. Aquí en Mercedes hay gente que sabe lo que ocurrió a algunos de los detenidos desaparecidos nuestros, hay militares y buchones».
Volvió a hacer referencia a Ramírez, «le cortaron el brazo, le destrozaron la cara, un hombre buenísimo, todo el mundo lo quería, todos trataban de preservarlo, hubo alguien que batió y dijo lo que había hecho él. Este fue un mensaje, como también hay otros vinculados a sede deportiva del medio».
Reclamó, «o se compromete la gente en serio o me voy para Buenos Aires, mis hijos me reclaman de allá para que abandone todo y me vaya, que nadie se preocupa acá.
Sería bueno saber si algunos de los familiares de los detenidos desaparecidos que tenemos acá se preocupó por hablar con quienes hemos estado trabajando anónimamente en esto. Hay personas que podrían decirle a algunos familiares quién secuestró a su ser querido, quién lo mató y dónde están los restos. En lo personal jamás me fueron a preguntar nada».
- ¿No tiene las garantías para hablar ante un juez?
«Es que nadie me ha citado, tengo todo, esperé que alguien me llamara, ¿no saben lo que estoy haciendo? ¿No leen los diarios?
¿Quién me cuida las espaldas? Estoy trabajando como loco, sin cobrar un peso a nadie y encima recibiendo humillaciones, cuando hay gente que acá está lucrando con este tema tan doloroso. Acá hay mucha mentira de gente que ha estado años lucrando con los detenidos desaparecidos».
También expresó su dolor, referido al olvido en que ha caído la repatriación de los restos de su hermano, víctima del Plan Cóndor en Argentina. «Todos se olvidaron de mi hermano, yo no lo traje para que montaran un espectáculo, sino para denunciar públicamente y se supiera los crímenes que se cometieron, tengo el expediente donde queda claro lo que le ocurrió.
Se acabó el tiempo de la mentira, en su momento iré a hablar a la Comisión de Derechos Humanos de la Junta Departamental para que sepan la verdad, estoy harto, cansado y nadie me cuida la espalda».
Publicado en el Portal Tiempo - 28/12/2010

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias

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